Cuenta el uso real, no solo la antigüedad
Además de la edad aproximada, indica cuándo utilizas el aparato y qué funciones necesitas recuperar. El año de instalación, por sí solo, no decide si conviene repararlo o sustituirlo.
Revisar antes de decidir un cambio
Describe el estado de agua caliente y calefacción, y aporta reparaciones previas conocidas. La comparación debe considerar el trabajo necesario y las características del equipo instalado.
Confort en usos discontinuos
Si el aire funciona al principio y después pierde rendimiento, explica esa evolución. Anota el modo seleccionado y las estancias afectadas sin abrir el circuito frigorífico.
